Inicio Blogs Artículo
13/01/2026 3 min de lectura

La pensión que no alcanza. La insuficiencia de los ingresos frente al costo de la vida en Uruguay

Compartir:
La pensión que no alcanza. La insuficiencia de los ingresos frente al costo de la vida en Uruguay

A pesar de los ajustes anuales, las jubilaciones y pensiones mínimas en Uruguay luchan por mantener el ritmo frente al constante aumento del costo de vida. Para más de 140.000 personas, el ingreso mensual ronda los $20.000, una cifra que dificulta cubrir necesidades básicas como alimentación, vivienda y salud, empujando a muchos adultos mayores a una vejez de precariedad económica y estrés financiero crónico.

El bolsillo es, sin duda, el primer y más sensible termómetro de la calidad de vida en la vejez. En Uruguay, país con una población altamente envejecida donde el 15% de los ciudadanos supera los 65 años, la pregunta sobre si se puede vivir dignamente con lo que paga el Banco de Previsión Social (BPS) resuena en cientos de miles de hogares. Si bien en 2026 se aplicó un ajuste definitivo del 5,97% —superior a la inflación del 3,65%—, el alivio es parcial y temporario para quienes perciben las pasividades más bajas.
El gobierno anunció en julio de 2025 un aumento adicional y no descontable del 3% para unas 140.000 personas que cobran la jubilación o pensión mínima, elevando este piso a los $20.636 en 2026. Sin embargo, un análisis sociológico revela que el verdadero problema no es solo el monto nominal, sino su poder adquisitivo real frente a una canasta de bienes y servicios que tiene componentes dolarizados (como los medicamentos) o cuyos precios responden a lógicas de mercado que nada tienen que ver con un ingreso fijo. El aumento de las jubilaciones, aunque necesario, se convierte en una carrera de persistencia donde siempre se corre detrás de la inflación pasada.
La consecuencia directa es una vejez vivida con lo puesto. Hablamos de personas que deben elegir entre comprar el medicamento para la presión o pagar la garrafa de gas. El Programa de Asistencia a la Vejez del Mides, que brinda apoyo a 4.300 personas de 65 a 69 años, o la Tarjeta Uruguay Social (TUS), con un monto aproximado de $4.500, operan como boyas de salvamento en un mar de gastos. Pero como bien señala el propio Mides, las transferencias monetarias son insuficientes por sí solas para superar la pobreza estructural. El complemento económico que ofrecen estos programas alivia el hambre, pero no resuelve la exclusión.
La jubilación mínima en Uruguay, en definitiva, no da tregua. Obliga a muchos mayores a mantener o buscar ingresos complementarios en edades avanzadas, postergando el descanso y generando un desgaste físico y mental acumulado. La solución de fondo, más allá de los ajustes periódicos, implica repensar la matriz de protección social para garantizar que el final de la vida laboral no signifique el inicio de una etapa de privaciones. Se requieren políticas integrales que aborden el costo de los servicios esenciales, especialmente la salud y los medicamentos, para que el ingreso jubilatorio alcance para vivir y no solo para sobrevivir.

¿Necesitás ayuda personalizada?

Nuestros asistentes están listos para ayudarte con tus trámites, compras o tecnología.

Contactar por WhatsApp